El problema no era que las empresas no tuvieran información.
Era que nadie había construido la solución correcta para el tamaño de empresa donde más duele.
El mercado global de software B2B ya mueve $390.000 millones y se proyecta que llegue a $1,5 billones para 2031, pero casi toda esa inteligencia sigue diseñada para la corporación grande, no para la PYME que más la necesita.
Años trabajando en finanzas, banca y consultoría, viendo los mismos problemas repetirse en empresas reales. Esa experiencia está detrás de cada modelo, cada dashboard y cada recomendación que Auralis entrega.
Más de 7 años de experiencia en finanzas, análisis de negocio y transformación empresarial.
Proyectos en España, Estados Unidos y Venezuela, trabajando con equipos dentro de organizaciones como Santander Asset Management, Société Générale y BBVA.
Formación en IE Business School y EAE Business School en finanzas, gestión y análisis de datos.
Experiencia práctica en reporting financiero, gestión de caja, inteligencia de negocio y toma de decisiones en entornos corporativos internacionales.
Resuelven este problema, pero a un costo que una PYME no puede pagar.
Son accesibles, pero no tienen metodología. Llegan, hacen un modelo y desaparecen.
Son poderosas, pero requieren un equipo técnico para operarlas que ninguna empresa de 20 personas puede contratar.
Organizan el día a día, pero no te dicen qué hacer con esa información.
Ninguno de esos cuatro caminos ofrecía diagnóstico estratégico, construcción del sistema y seguimiento continuo a la vez, al precio y tamaño de empresa donde más se necesita. Esa era la brecha. Por eso Auralis diseñó un método propio (Assess, Build, Integrate, Sustain) para cerrarla de forma repetible, no caso por caso. Auralis nació para ocuparla. Y ABIS nació para hacerla escalable.
Está construido para que cuando un founder en Venezuela, Colombia, México, etc., tenga los números desordenados y las decisiones difíciles, sepa que existe una firma que entiende exactamente ese problema.
Porque ya lo resolvió antes, en negocios reales, no en la teoría, y tiene el sistema para resolverlo. No es una consultora más que entrega un modelo y desaparece: es un socio que sigue ahí cuando el negocio crece, cambia o se complica.
La consultoría genera los casos. ABIS convierte esa metodología en infraestructura, guiada por tres principios:
Así, más empresas acceden a la inteligencia financiera que antes solo tenían las corporaciones grandes.